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Nuestro Café
En las laderas privilegiadas de la Sierra, donde la biodiversidad se mezcla con la brisa del Caribe, nace nuestro café orgánico de altura. Cultivado entre bosques nativos y aguas de manantial, cada grano refleja el carácter auténtico del café de La Victoria.
Nuestras variedades cuentan historias:
Colombia: Dulce y aromática, con notas de caramelo y frutas maduras.
Castillo: Compleja y versátil, con matices cítricos y de cacao.
Caturra: Vibrante y floral, con dulzor que evoca panela y miel.
Arábica de altura: Elegante, con toques de flores blancas y frutos rojos.
Nuestro compromiso con la renovación:
Cada año sembramos alrededor de 50.000 nuevas plantas de café, todas nacidas de nuestros propios semilleros. Este proceso garantiza la calidad genética, la adaptación al territorio y la continuidad de nuestras prácticas agrícolas sostenibles, asegurando que cada nueva generación de plantas preserve el carácter único de nuestro café de altura.
Nuestros procesos aseguran la excelencia:
En nuestro beneficiadero tradicional, uno de los más emblemáticos de la Sierra Nevada, conservamos métodos y equipos históricos que garantizan la calidad y autenticidad en cada etapa. El despulpado al mismo día de la cosecha y la fermentación controlada homologan la expresión sensorial del café. El lavado con agua pura de montaña aporta frescura y limpieza al grano, así como una selección optimizada de la primera calidad. El secado en nuestras guardiolas tradicionales permite un proceso uniforme y la preservación de los aromas y azúcares naturales, independientemente del clima. En nuestro tostadero tradicional, cada lote se tuesta cuidadosamente para realzar los matices y aromas de cada grano.
La Victoria: El alma de la Sierra, en nuestro Café